02-01-2006 –
¿EL AÑO NUEVO PARA LA PAZ?
Será porque el primer día del año se celebra el día mundial de la paz, o será porque llevamos el ansia de la paz tan dentro y tan a flor de piel, o será porque no nos resignamos a vivir sin paz..., pero, por lo que sea, volvemos a pedir que este año nuevo sea el de la paz. Ya sé que lo hemos pedido muchas veces, e incluso lo hemos dado por hecho; pero la realidad de la violencia, de la extorsión, de la amenaza, de la frustración, se ha vuelto a imponer tercamente. Son demasiados los que sufren demasiado. Una sola persona sufriendo por la falta de paz, es ya demasiado. Los que quieran clasificar los sufrimientos que lo hagan. No seré yo quien lo haga. Todos los sufrimientos nacidos de la falta de paz han de desaparecer. Porque todos los sufrimientos provocados por esta situación son injustos e irracionales. Ya se ha sufrido demasiado en nuestro pueblo y en nuestras familias. La violencia no puede convertirse en una situación crónica que congela nuestra ilusión.
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«Que el Señor os dé su paz» es la bendición del año nuevo. Y es lo que deseamos desde Arantzazu. Paz para todos y todas. Paz para los que tienen miedo y viven bajo la amenaza. Paz para los que sufren por el zarpazo de la violencia terrorista. Paz para los que sufren alguna ausencia en su familia. Paz para los ausentes. Paz incluso y paz sobre todo para los que se dedican a destruir la paz. Paz para todos los que quieren la paz y se empeñan en lograrla, y paz para aquellos a quienes no les interesa la paz. Paz para los que se situan a un lado o al otro del puente destruido y paz para los que se dedican a levantar puentas.
Son muchos los que esperan que este año sea el año de la paz. También Arantzazu quiere sumarse, durante este año, a la tarea de seguir posibilitando la paz y la solución de todo tipo de conflictos, creando un nuevo Centro de investigación por la paz y la solución de los conflictos. ¡Ojalá que también seamos capaces de poner ungüento en las heridas que la violencia pueda dejar! ¡Ojalá Dios conceda a todos los corazones heridos la gracia de la reconciliación que solo él puede conceder!
Hablar, dialogar, pedir perdón, acercarse, escuchar, hacer justicia, comprender al otro, sufrir con el que sufre, buscar el bien de todos, mirarnos a los ojos, respetarnos y amarnos en la diferencia... ¡Este puede ser el Año nuevo de la paz! ¿Por qué no?
IÑAKI BERISTAIN

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