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28-02-2006 – ¡ESCAMPARÁ!

Son tiempos de nieblas. Tanto a nivel de la comunidad eclesial como a nivel de la pacificación de Euskal Herria, nos encontramos envueltos por nieblas más o menos densas, según la esperanza o desesperanza personal. Nuestra comunidad eclesial vive tiempos de dificultad. Ve con claridad su necesidad de renovarse profundamente. Las estructuras y los esquemas que han impulsado la vida cristiana hasta hoy han dejado de tener vigencia. Pero no es cuestión de estructuras. Es mucho más profunda la necesidad de renovación. En lo referente a la pacificación, no sabemos si sí o si no. Por una parte, las esperanzas de paz son grandes. Por otra, la terca realidad se empeña en hacer sufrir a la esperanza de este pueblo que busca ansiosamente la paz. Ni en un caso ni en otro la oscuridad es total. Son nieblas que no dejan ver con claridad el futuro, pero que, a la vez, dejar entrever esos rayos de sol que saben a gloria y a oportunidad.

El montaje fotográfico de la cubierta es sugerente. Es el cartel que este año se utiliza en la Marcha a Arantzazu del 8 de abril. Es la comunidad, es el pueblo, que sale de las nieblas y camina hacia la luz. Es un pueblo que mira adelante. Los caminos nuevos, la esperanza que da aliento, está señalada por el apostolado de Oteiza. La renovación tiene el esquema del mensaje cristiano, recogido por los apóstoles. Es verdad que ese mensaje sufre las inclemencias del «invierno». En este invierno de nuestra cultura es difícil percibir la luz, es difícil el mensaje del amor, es duro esperar contra toda esperanza.
Pero la luz de Jesús, el mensaje del Evangelio, el deseo de la paz, la voluntad de renovación, hacen que nuestro pueblo camine mirando adelante. Tanto en la comunidad eclesial como en el corazón del pueblo, hay esperanza. Son tiempos de nieblas. Son tiempos de crisis. «La crisis, como dice Pedro Casaldáliga, es fiebre del espíritu; los muertos no tienen fiebre». Hay quien se ha acostumbrado a la muerte. Hay quien, por ello, busca mantener el estado actual de las cosas. Hay quien ya no espera nada, ni quiere esperar. La realidad es difícil. Estas nieblas, todavía densas, dejan, sin embargo, entrever un futuro de luz y de paz. Seguiremos concretando la renovación de la comunidad y trabajando por la paz de nuestro pueblo. Seguiremos esperando. Seguiremos buscando. Seguiremos mirando adelante, hacia la luz. Seguiremos sufriendo la oscuridad de la niebla. ¡Ya escampará!

IÑAKI BERISTAIN
(Revista Arantzazu)

 

¡ESCAMPARÁ!
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